"Fotografiar una
escenificación de la muerte, en lugar de
la misma muerte, significa escapar a la obsesión de una discontinuidad radical del ser. Es
también una manera de controlarla" Jean Claude Lemagny y André Routlle
.Con la invención posterior de la fotografía el interés por
la muerte no disminuyó, al contrario. El pionero en la representación de la
muerte fue Bayard, que representó su
propia muerte con una fotografía llamada “Autorretrato como un hombre ahogado”.
De esta manera, Bayard se convierte en el precursor de las representaciones teatrales del yo y
del suicidio.
En el pictorialismo fotográfico los autores no ven la muerte
como una mera identificación, sino que el fotógrafo impone su presencia
mediante una serie de técnicas de distanciamiento: niebla, lluvia, velos,
tramas,….El resultado final no es fiel, sino una recreación en todos los
sentidos.
De esta manera trabajaron fotógrafos como Rejlander, Peach Robinson o Frantisek
Drtikol.
En la “España Mística” de principios del s.XX la idea
concreta de la muerte se expresa a través de imágenes y de representaciones religiosas.
Estos fotógrafos se esforzaban por captar todo de una manera realista, pero
aferrándose a la vida, y usando sobre todo simbología de la muerte, nunca
representándola directamente.
Ricard Terré
o Fernando
Herráez son fotógrafos que mostraron una visión muy realista de los cuerpos
que han perdido las constantes vitales, pero que en algún momento tuvieron
vida.
"Mujer con el pelo largo" Man Ray 1929
"Sobre la muerte" Richard Terré 1955-57
"Fading Away" Henry Peach Robinson 1858
"Cabeza de Juan Bautista en una bandeja" Rejlander 1850-60
"Gente" Fernando Herráez 1976
Por otra parte tenemos a Cindy Sherman, que sustituye los cuerpos por muñecas, y nos muestra
dos visiones diferentes de la muerte: una anterior al hecho mismo, y otro
después que va más allá del depósito de cadáveres y se adentra en la descomposición.
Se trata del punto de vista de un cadáver abandonado y
absolutamente fragmentado, putrefacto, que no hace más que contarnos la
historia de la vida, un camino de destrucción que culmina en la muerte.
"Untitle" Cindy Sherman 1992
Joel Peter-Witkin
también simula la muerte. Desde un punto de vista barroco nos presenta imágenes
donde lo grotesco y lo monstruoso ocupan el primer plano.
Si Sherman se dedicaba a plasmar la desintegración humana,
Witkin por el contrario nos presenta imágenes con tal nitidez que se puede
apreciar cada fragmento, retratando pies y manos mezclados con frutas, con la
composición de un bodegón clásico.
Sus personajes son difuntos que realizan acciones que
pertenecen al mundo de los vivos.
"El beso" Joel Peter Witkin 1982
Hasta aquí hemos presentado un resumen de las variaciones
que la fotografía ha realizado con esta temática, desde las personas vivas de
Bayard, a los sujetos inanimados de Sherman, pasando por los símbolos
tradicionales de Herráez y finalizando con los cadáveres humanos de Witkin.
A finales del s.XIX y principios del XX se dio también el
fenómeno de la fotografía post mortem.
Las fotografías Post
Mortem era una costumbre del siglo XIX que consistía en tomar una imagen del
cadáver de un fallecido con sus atuendos personales, y que muchas veces salía
acompañado de sus familiares y amigos. La finalidad de estas fotografías era la
de rendir tributo al difunto, y aunque hoy en día esta práctica pueda resultar
algo macabro, en aquella época era algo muy romántico y sentimental.
Actualmente, aunque hayamos dicho que muchas personas lo
consideran con algo de mal gusto, es una tradición que se sigue manteniendo en
algunos sitios e incluso ha evolucionado. Actualmente existen vídeos que la
gente hace como recordatorio a los difuntos, pero estos vídeos han perdido el
carácter respetuoso que pudiesen tener las fotografías post mortem del s.XIX,
es algo que algunas personas pueden llegar a considerar algo tétrico y de mal
gusto. ¿Belleza o repugnancia?
"Post Mortem" Anónimo. Fecha desconocida.
Otro concepto fue la fotografía bélica. Estas fotografías
han tenido y siguen teniendo un fuerte valor discursivo debido al carácter
testimonial o de reflejo de la realidad que se les conceden, como una
constatación de una “verdad” que servirá para demostrar una argumentación.
Los pioneros en este campo fueron Robert Capa y Gerda Taro.
Estos dos fotógrafos se dedicaron a documentar los horrores
y las injusticias de diversas guerras, entre ellas la Guerra Civil española.
Imágenes de sangre, cuerpos, asesinos y asesinados nos
muestran la cruel realidad de un mundo devastado por la locura del poder.
Lo curioso de Capa fue que nunca pisó un campo de batalla,
sino que hizo sus propias recreaciones de los escenarios de la guerra.
Esto plantea interrogantes sobre qué cantidad de lo que
aparece en las fotos es verídico y cuanto es mero material del montaje. Si se
trata de lo real o de una mera imagen trucada.
"La muerte de un miliciano" Robert Capa 1936












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